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Encargo de venta en exclusiva o sin exclusiva: qué firma cada uno
¿Exclusiva o no exclusiva? Qué cambia en el encargo de venta de tu vivienda: compromiso, duración, comisión y qué te conviene según tu caso.
Cuando decides vender tu piso y hablas con una inmobiliaria, lo primero que te ponen delante es el encargo de venta: el documento por el que autorizas a la agencia a comercializar tu vivienda. Y dentro de ese documento hay una casilla que cambia todo: exclusiva sí o exclusiva no.
No es un detalle menor. Define quién puede vender tu piso, qué compromiso asume la agencia contigo y qué pasa si vendes por tu cuenta. Vamos por partes, sin tecnicismos.
Qué es el encargo de venta
Es un contrato entre tú (propietario) y la agencia. En él se fija:
- Qué vivienda se vende (dirección, referencia catastral).
- El precio de salida acordado.
- La comisión de la agencia (normalmente un porcentaje del precio de venta).
- La duración del encargo y cómo se renueva o se cancela.
- Si hay exclusiva o no.
Sin este documento firmado, una agencia seria no debería publicar tu piso en ningún portal. Si te piden fotos y lo publican "para probar" sin firmar nada, mala señal.
Encargo sin exclusiva: tú mandas, pero nadie se moja
Con un encargo sin exclusiva puedes firmar con varias agencias a la vez y vender por tu cuenta si encuentras comprador. Suena bien, ¿verdad? Tiene un coste oculto: ninguna agencia tiene incentivo real para invertir en tu piso.
Piénsalo desde su lado: si la agencia gasta dinero en fotografía profesional, anuncios destacados en portales y tiempo en visitas, y al final vendes con otra agencia, ha perdido esa inversión. Resultado: tu piso entra en una base de datos, se publica con las fotos que haya, y a esperar.
El sin exclusiva tiene sentido cuando:
- Quieres probar el mercado antes de comprometerte.
- Ya tienes un posible comprador encarrilado (un familiar, un vecino) y solo quieres opciones abiertas.
- La zona tiene tanta demanda que el piso se vende solo.
Encargo en exclusiva: compromiso a cambio de compromiso
Con la exclusiva, durante la vigencia del contrato solo esa agencia puede comercializar tu vivienda. A cambio, la agencia se compromete —y debería quedar por escrito— a un plan de venta: fotografía, publicación en portales, visitas, informes de evolución.
La exclusiva bien planteada es un intercambio justo: tú le das la tranquilidad de que su trabajo no caerá en saco roto, y ella te da dedicación real. La exclusiva mal planteada es una trampa: seis meses atado a una agencia que no mueve un dedo.
Por eso, si firmas en exclusiva, exige que el contrato incluya:
- Duración limitada. Entre 3 y 6 meses es lo razonable. Huye de exclusivas de un año sin cláusula de salida.
- El plan de venta por escrito. Qué va a hacer la agencia, no promesas verbales.
- Qué pasa si vendes tú. Algunos contratos contemplan que si encuentras comprador por tu cuenta pagas igualmente la comisión; otros lo permiten sin coste. Léelo antes de firmar.
- Cómo se termina. Si la agencia no cumple, tiene que haber una vía de salida clara.
La comisión: el número que hay que mirar de frente
La comisión suele moverse en un rango habitual del mercado, pero no hay un porcentaje oficial ni obligatorio: se negocia. Lo importante no es solo el porcentaje, sino qué incluye: ¿fotografía profesional? ¿anuncios destacados? ¿acompañamiento en notaría?
Desconfía de dos extremos: la comisión irrisoria (alguien tiene que pagar la fiesta: o no invierten nada, o te lo cobran por otro lado) y la comisión alta sin plan de venta detallado.
Entonces, ¿qué me conviene?
- Si tu piso está en una zona con demanda y a precio correcto, la exclusiva con una agencia que trabaje bien suele vender antes: concentra el esfuerzo en vez de dispersarlo entre cinco agencias que no se coordinan.
- Si no tienes prisa y quieres tantear, empieza sin exclusiva un par de meses y observa quién trabaja de verdad.
- Si ya tienes comprador casi cerrado, no firmes exclusiva: no la necesitas.
Un detalle que casi nadie te cuenta: con varias agencias sin exclusiva, tu piso aparece publicado varias veces en los portales, a veces con precios distintos. Eso devalúa la percepción del comprador ("lleva meses en venta, algo tendrá"). La exclusiva evita ese efecto.
En resumen
El encargo de venta no es un papel más: es donde se juega cómo se va a vender tu piso. Lee la duración, la cláusula de exclusiva, la comisión y el plan de venta antes de firmar. Y si algo no te cuadra, pregunta hasta que te cuadre.
En Llevant Patrimonial trabajamos con encargos de venta claros, con los números por delante antes de firmar. Abrimos próximamente en Cullera.